Descripción
Es bien conocido que una parte del fluido de perforación puede ingresar al yacimiento a través de los canales de filtración de la roca durante la perforación del horizonte productor. La perforación del pozo se realiza con una presión significativamente mayor que la del yacimiento, para evitar el ingreso de petróleo y gas durante el proceso. La magnitud de esta presión hidrostática depende de la densidad de los fluidos de perforación, la altura de la columna de fluido y la presión del yacimiento.
Es un hecho evidente que la capa productora de petróleo es muy sensible a la contaminación y obstrucción por fluidos de perforación. Además, bajo ciertas condiciones, pueden ocurrir procesos de floculación y sedimentación de partículas sólidas durante el contacto agua–petróleo. Como resultado, se obstruye el espacio poroso. Las partículas en suspensión pueden escalar y depositarse en la superficie de los poros.
Este problema puede resolverse parcialmente mediante el uso de métodos de perforación progresiva (a veces con el uso de fluidos costosos y métodos de estimulación). Sin embargo, incluso estas medidas no pueden restaurar completamente la permeabilidad de la zona productiva. Según diversas fuentes, las pérdidas de productividad debido a factores de terminación del pozo pueden superar el 30%.